La ley 39/2015: La nueva era de la relación electrónica con la administración

La ley 39/2015, también conocida como Ley de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, supuso un gran avance en la modernización y digitalización de la relación entre los ciudadanos y la administración.

Esta ley establece el marco legal necesario para que las administraciones públicas puedan relacionarse electrónicamente con los ciudadanos, permitiendo así agilizar los trámites administrativos y facilitar el acceso a los servicios públicos.

Uno de los aspectos más destacados de esta ley es la obligatoriedad de utilizar medios electrónicos en las comunicaciones entre los ciudadanos y la administración. Esto implica que los ciudadanos pueden presentar sus solicitudes, escritos y comunicaciones a través de medios electrónicos, evitando así desplazamientos y simplificando los trámites burocráticos.

Además, la ley establece la creación de un Registro Electrónico General, al que todas las administraciones públicas deben estar adheridas. Este registro permite a los ciudadanos presentar sus documentos de forma electrónica, así como recibir notificaciones y comunicaciones de la administración.

Otro aspecto relevante de esta ley es la implantación de la firma electrónica, que tiene la misma validez legal que la firma manuscrita. Esto facilita la autenticación de los documentos y garantiza su integridad, evitando así posibles fraudes o manipulaciones.

La ley también establece plazos más cortos para la resolución de los procedimientos administrativos, gracias a la agilización que supone la tramitación electrónica. Además, se fomenta el uso de la tecnología en la gestión administrativa, lo que permite una mayor eficiencia y transparencia en la actuación de las administraciones públicas.

Ley 39/2015: Simplifiquemos los trámites administrativos

La Ley 39/2015 tiene como objetivo simplificar los trámites administrativos.


Su implementación busca agilizar los procesos burocráticos y facilitar la interacción entre los ciudadanos y la administración pública. Se establecen procedimientos electrónicos para agilizar la tramitación de documentos y comunicaciones. Se promueve el uso de medios electrónicos para reducir el uso de papel y mejorar la eficiencia. La Ley también establece un marco común para la actuación administrativa, garantizando la transparencia y la igualdad de trato. Además, se establecen plazos máximos de respuesta para evitar demoras innecesarias.

Ley 40/2015: cambios en el sistema jurídico

La Ley 40/2015 introduce importantes cambios en el sistema jurídico. Algunos de los aspectos más relevantes son:

1. Modernización de la Administración Pública: la ley establece medidas para agilizar y simplificar los trámites administrativos, promoviendo la digitalización de los procedimientos.

2. Participación ciudadana: se fomenta la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones y se establecen mecanismos para la colaboración entre la Administración y la sociedad civil.

3. Transparencia y acceso a la información: se promueve la transparencia en la gestión pública y se garantiza el acceso a la información por parte de los ciudadanos.

4. Simplificación normativa: se establecen criterios para reducir la complejidad y la cantidad de normas existentes, eliminando aquellas que resulten obsoletas o contraproducentes.

5. Modernización de la justicia: se introducen medidas para mejorar la eficiencia y la calidad del sistema judicial, fomentando la digitalización de los procesos y facilitando el acceso a la justicia.

En conclusión, la implementación de la Ley 39/2015 marca un hito en la relación electrónica entre los ciudadanos y la administración. Con ella, se agilizan trámites, se reducen costes y se promueve la transparencia. Sin duda, nos encontramos ante una nueva era que facilitará nuestra interacción con las instituciones públicas.